epígrafe

Jesús es la respuesta
siempre y cuando
la pregunta no sea
cuál es el peso atómico del cadmio.

–Ángel Ortuño.

5 de enero de 2010

Despertar 19




Z despierta y trata de volver a dormirse. Quiere recuperar lo que estaba soñando justo donde se quedó.
El sueño trataba de una prostituta que Z contrataba porque se parecía a una mujer que se parecía a una actriz que de niño le gustaba.
En la vida real, ni la prostituta ni la mujer, ni la actriz existen.
Z tiene la mala costumbre de enamorarse de mujeres con las que sueña y después se pone triste por días enteros.
Cuando está a punto de volver a dormirse, la mujer a su lado se despierta y comienza a besarlo. Z pierde el sueño definitivamente.
Con los ojos aún cerrados besa de regreso a la mujer.
Cuando por fin se decide a abrirlos y la ve se detiene. No se parece en nada a la mujer del sueño.

2 comentarios:

  1. que bien
    yo pensaba que era solo yo en el mundo la que se enamoraba de hombres que no existen!
    ya no me siento tan sola
    te invito a mi blog
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  2. Dunkel Fee17:45

    auch que feo se siente despertar a veces!! suele suceder

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