
Z despierta y trata de volver a dormirse. Quiere recuperar lo que estaba soñando justo donde se quedó.
El sueño trataba de una prostituta que Z contrataba porque se parecía a una mujer que se parecía a una actriz que de niño le gustaba.
En la vida real, ni la prostituta ni la mujer, ni la actriz existen.
Z tiene la mala costumbre de enamorarse de mujeres con las que sueña y después se pone triste por días enteros.
Cuando está a punto de volver a dormirse, la mujer a su lado se despierta y comienza a besarlo. Z pierde el sueño definitivamente.
Con los ojos aún cerrados besa de regreso a la mujer.
Cuando por fin se decide a abrirlos y la ve se detiene. No se parece en nada a la mujer del sueño.