Cuando uno se gana la vida escribiendo comerciales de productos que la gente no necesita, con frecuencia es tentador (y muy ingenuo) pensar que se puede hacer algo creativo y entretenido para el público, y de paso tener algo interesante que poner en el currículum.
Entonces uno a veces no puede evitar emocionarse con una idea y ponerse a trabajar en campañas que el 100% de las veces son rechazadas por el cliente y sustituidas con un actor en decadencia hablando a cámara y diciendo que el producto es maravilloso.
Cuando esto sucede (y sucede con una frecuencia que da miedo), todo el trabajo y tiempo invertido en planeación y ejecución de la campaña (entiéndase anuncios de TV, radio, posters, flyers, carteleras, dípticos, espectaculares, redes sociales y promociones), se va derechito al caño.
Harto de esta situación, decidí tomarlo con buen humor imprimiendo estos maravillosos letreros:

Si usted también trabaja en una agencia de publicidad ¿qué espera para pedir el suyo?