epígrafe

Jesús es la respuesta
siempre y cuando
la pregunta no sea
cuál es el peso atómico del cadmio.

–Ángel Ortuño.

31 de octubre de 2010

Despertar 34




Z despierta con la sensación de que algo está fuera de control y se alista para salir al trabajo. Mientras está en la regadera habla solo, imagina que su baño transcurre fuera del tiempo y siente que desde ahí puede observar su vida como espectador, imparcialmente.
Piensa en su trabajo, en su hija, en sus amigos. Desempaña el espejo con la mano y se mira a través de una cortina de vapor.
Se queda inmóvil mientras sus rasgos se van desdibujando hasta que finalmente desaparecen.
Traza sobre el vidrio una letra zeta y se lava los dientes.

Mira los lugares de estacionamiento afuera de la oficina. Y fantasea con regresar a casa y meterse de nuevo a la regadera.
En el baño de la oficina, los hombres se acomodan en los mingitorios dejando uno libre entre sí y discuten los resultados de un partido de fútbol.
No hay nada que hacer.
A las seis sube al coche y maneja hasta su casa. El estéreo toca música y la calefacción impide que el parabrisas se empañe.
Z piensa en algo que para mañana habrá olvidado. Lee graffitis: la palabra miedo escrita en rojo.
Llega al condominio de casas idénticas y reconoce la suya, maneja hasta la entrada.
Baja del coche y pone los seguros.
Escoge una llave y abré la puerta.

3 comentarios:

  1. que pesadilla, todo sigue igual

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  2. Z ya aprendió a manejar...

    P. de. V.: no-crash

    pd. me hizo pensar en el poema del pájaro en la ventana de Carver, where absolutely nothing happens but Carver does an excellent narration.

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