epígrafe

Jesús es la respuesta
siempre y cuando
la pregunta no sea
cuál es el peso atómico del cadmio.

–Ángel Ortuño.

12 de octubre de 2010

Despertar 32




Z despierta con el sonido de agua que gotea. Abre los ojos, aún está oscuro. Mira el reloj y se da cuenta de que falta poco para que suene la alarma.
Aguza el oído y escucha el gotear de agua en el fregadero de la cocina, piensa en levantarse a cerrar la llave pero el sonido lo va arrullando y vuelve a quedarse dormido.
Cuando abre los ojos de nuevo, el sol se cuela por las orillas en la cortina. Z se endereza de un salto y mira el reloj. Sólo han pasado 10 minutos, la alarma aún está por sonar. Se relaja y vuelve a acomodarse en la cama. En el techo los reflejos de luz se mueven como en las albercas cubiertas. Un resorte se activa en su cerebro y siente un vacío en el estómago. Sale de las cobijas y cuando pone el pie fuera de la cama, éste se hunde en un charco de tres centímetros de profundidad. El frío le sube desde los dedos hasta los pelos de la nuca. Da tres pasos chapoteando y abre las cortinas. El 90% de la casa está inundada. Z mira a su alrededor sin saber que hacer. Chapotea hasta la cocina y cierra el grifo que sigue chorreando sobre una montaña de platos sucios. El charco gigante que ahora cubre su departamento se extiende lentamente hacia el Play Station 3 de Z como un niño que está a punto de hacer una travesura y se mueve despacio para no ser descubierto. Z trata de ganarle la partida, corre hacia el Play Station y lo levanta del suelo antes de que el agua lo toque. Lo alza por encima de su cabeza y busca con la mirada un lugar seco para ponerlo. Se acerca a la mesa de la cocina pero los cables aún conectados a la corriente eléctrica le dan un tirón que lo hace trastabillar. Z se las arregla para enredarse los controles en el brazo izquierdo y sostener la consola con el derecho. Logra desconectar el enchufe con una sola mano y pone a salvo el aparato. Después hace lo mismo con el home theatre y las seís bocinas, después la televisión, la computadora, el horno de microondas.
Toma una cubeta y una jerga, y comienza trapear el suelo, tratando de reducir el nivel del agua. El grifo del fregadero comienza a gotear de nuevo y cuando Z lo aprieta con todas sus fuerzas para cerrarlo, se queda con la llave en la mano. Un chorro de agua salta por el hueco donde antes estaba el grifo y empapa a Z. No hay manera de detenerlo.
Z vuelve a la mesa donde dejó los aparatos y se sube a una silla. Enciende un cigarro, calcula que el nivel de agua tardará aproximadamente una hora en llegar hasta la alacena. Después la corriente hará flotar las cosas por toda la casa, entonces Z tratará de tomar una botella de aceite, escribirá un mensaje de auxilio y la devolverá al agua esperando que llegue pronto a tierra firme.

2 comentarios:

  1. me gustan los Z despertares. es algo así como la pantera rosa chilanga xD

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  2. jajajajaja..... espero encontrar esa botella para correr en su ayuda.... primera vez!!!! un saludote.....

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