epígrafe

Jesús es la respuesta
siempre y cuando
la pregunta no sea
cuál es el peso atómico del cadmio.

–Ángel Ortuño.

8 de abril de 2010

Anti-advertising guerrilla 4





Z se gana la vida escribiendo comerciales para una compañía que pone antenas grises en los techos de las casas. Entonces, la gente de las casas paga un montón de dinero por un montón de canales con un montón de deportes y películas, y exclusivas, y pagos por evento. Así, la gente de las casas se ahorra la molestia de tener que pensar en qué invertir su tiempo libre.
La empresa para la que Z escribe comerciales, también pone antenas azules en los techos de las casas, son antenas más ligeras, pensadas para unas casas distintas, con techos de lámina o de fibra de vidrio.
Así, la gente de las casas paga un poco de dinero por unos pocos canales con algún esporádico partido de fútbol [en los comerciales, Z escribe la palabra fútbol sin acento por orden de alguien a quien nunca ha visto].
Z no tiene un montón de dinero para comprar un montón de canales con un montón de deportes, pues la empresa que los vende –y para la que Z escribe comerciales– no se volvió multinacional a fuerza de pagarle bien a sus empleados.
Sin embargo Z tiene un 50% de descuento por ser parte de “la familia”.
Cuando le preguntan por qué no lo usa, Z responde que lo último que necesita es llegar a su casa y ver a un tipo tratando de venderle el torneo bicentenario en pago por evento con las palabras que él mismo escribió.
Él está con la competencia: una empresa que por poco dinero, puso una antena roja sobre su casa, le dio unos pocos canales y ni un partido de fútbol.
En realidad nunca enciende la televisión, sólo le gusta joder.

5 comentarios:

  1. TORO20:33

    YEEAHHHH ESA ES LA ACTITUD !!!

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  2. yo haría lo mismo, :D

    pero... ya no ves los simpson?

    abrazo

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  3. ...la vida real...aqui , en Puebla y también ahora desde Baglan hasta Ainomal

    abrazo jefe

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  4. En serio, amigo, cada día te superas. Me encanta la carga irónica que pones a tus relatos, no sé, es como si todo lo que tocaras de repente perdiera ese rastro de sordidez y apatía que tiene la vida real.

    Un abrazo

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