epígrafe

Jesús es la respuesta
siempre y cuando
la pregunta no sea
cuál es el peso atómico del cadmio.

–Ángel Ortuño.

14 de enero de 2010

Despertar 22




Z despierta colgado de una cadena. Tiene los pies amputados y se desangra por los muñones sobre una cubeta de plástico.
Está desnudo y tiene el cuerpo envuelto con series de focos de colores que en lugar de Jingle Bells tocan No surprises.
A su alrededor, una familia cena e intercambia regalos.
Cada vez que alguno va a la cocina o al baño, regresa ligeramente distinto, como si fuera otro.
Z despierta en la playa, a las afueras de una iglesia en ruinas.
Está empapado en sudor. Siente que el corazón se le descarrila dentro del pecho.
A pocos metros hay una niña sentada en una fuente. Le dice a Z que a su madre le sacaron los ojos por mirar su reflejo en el agua. Le dice que ahora lo buscan a él. Z siente miedo. Trata de levantarse pero las piernas no le responden, a sus espaldas escucha voces, pasos que se acercan.
Z despierta con el timbre del teléfono, tiene la boca seca, le cuesta respirar. Toma el aparato pero no puede leer el identificador de llamadas.
Contesta. Es su abuelo.
A Z se le saltan las lágrimas, no ha hablado con él desde que murió. Quiere decirle muchas cosas, decirle que lo extraña, pero la voz se le congela en la lengua, se le atora.
Al otro lado de la línea sólo se escucha el golpear de la bocina contra el suelo.

4 comentarios:

  1. Al otro lado de la línea sólo se escucha el golpear de la bocina contra el suelo.

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  2. Anónimo09:03

    wow....!!!!

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  3. Siempre un deleite pasar por su puesto, joven.

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