epígrafe

Jesús es la respuesta
siempre y cuando
la pregunta no sea
cuál es el peso atómico del cadmio.

–Ángel Ortuño.

16 de junio de 2010

Tercer círculo del infierno: Déficit de atención




El tercer círculo del infierno es una silla sobre la que Z está sentado.
Sobre su regazo, hay una mujer hermosa que se balancea y lo empuja contra el respaldo del asiento, Z siente que un escalofrío le recorre la espalda, está a punto de venirse y algo se rompe al fondo de su mandíbula.
Se le adormece la mitad del rostro y siente cómo el labio inferior empieza a tirar de su piel hacia abajo, siente como una cortina negra y pesada le cubre la visión del lado izquierdo.
Z piensa en el día que su madre amaneció con la mitad del rostro paralizado y el miedo empieza a llenarle el estómago.
La mujer tiene los ojos cerrados y continúa moviéndose sobre él, cada vez más rápido.
Z trata de hablar, pero su boca sólo hormiguea.
El respaldo de la silla rechina y siente cómo cede contra el peso de su cuerpo cada vez que la mujer se contonea hacia delante.
Una sensación de calor le recorre la piel y el párpado empieza a responderle. El labio vuelve a su lugar y Z puede hablar de nuevo.
Decide no decir nada, trata de venirse y cuando está a punto de lograrlo, suena un teléfono, la mujer le pide que no conteste.
Z obedece pero sabe que la llamada es importante. Después de un rato ha perdido la erección, el teléfono se burla de él en silencio.
Intenta volver a concentrarse, se da cuenta de que es una broma cruel. Piensa en la vez que se fue de pinta y no lo dejaron entrar a las maquinitas porque traía uniforme; en cómo pasó toda la mañana sentado en un parabús, burlándose en silencio del rengo que limpiaba parabrisas en el semáforo.
Piensa en las cinco horas seguidas que lo vio cojear entre los coches con su franela y su botella de coca-cola llena de agua con jabón. En cómo al final lo vio encargar sus cosas en un puesto de revistas, enderezarse, estirar las piernas y alejarse con una bolsa llena de monedas, caminando sin cojear.

2 comentarios:

  1. odio tener deficit de atención en esos casos

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  2. hay momentos en que fingir es imposible...
    bravo maestro,prolijamente sutil, exelente!

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