epígrafe

Jesús es la respuesta
siempre y cuando
la pregunta no sea
cuál es el peso atómico del cadmio.

–Ángel Ortuño.

17 de diciembre de 2009

Despertar 9





Z despierta con fiebre, el cuarto se tambalea a su alrededor. Camina hacia la regadera calculando cada pasó porque sabe que el suelo puede moverse de lugar.
Recuerda los baños de agua helada que su madre usaba para bajarles la fiebre a él y a su hermano y un escalofrío–mitad por la fiebre y mitad por el miedo–lo obliga a detenerse; recuerda las alucinaciones.
Se recarga en la pared y respira hondo. Cierra los ojos y se agacha, escucha el sonido de agua al derramarse, percibe un olor agrio.
Cuando vuelve e abrirlos, no sabe cómo fue que llegó a estar parado sobre un charco de vomito. Se mueve lentamente hacia una silla, se sienta y apoya la cabeza en el respaldo.
En el techo, se abren grietas que van extendiéndose hacia las paredes. Z cierra los ojos de nuevo, se talla los parpados con los puños, espera que cuando vuelva a abrirlos, las grietas hayan desaparecido.

1 comentario:

  1. Anónimo13:04

    Me preocupan tus fiebres frecuentes, la fiebre indica que algo no anda bien en tu cuerpo. Mejórate pronto si?, si te sierve de algo yo también estoy enferma(aunque siempre lo estoy)
    Besos

    L.A

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