Máquina de fumar,
máquina de hacerse pedazos.
Mitad hombre y mitad
ganas de quedarse en la butaca
hasta el final de los créditos.
Se dijo de él
que de pequeño se ponía espejos
en los calzones,
que en el jardín de su abuela, sembró
teléfonos que nunca dieron línea.
Que a escondidas
se creía más que Noel Gallager
quien se creía más que John Lennon
quien se creía más que un carpintero.
La verdad es que
sólo fue rey de focos fundidos
una noche
en una partida de pócar.
Su único talento
fue hablar como caracol,
oficio que ejerció hasta el último cenicero.
Los que lo conocieron,
sabían de su afición
a empolvar los muebles
y depredar a las hormigas.
También es cierto
que durante su adolescencia
tragó rieles como vagón de metro,
fue semáforo de dos luces
y se vestía de balacera
para salir los viernes.
Aquí descansan pues
los restos de Ánuar Zúñiga Naime
probablemente libres
de toda teoría.
epígrafe
Jesús es la respuesta
siempre y cuando
la pregunta no sea
cuál es el peso atómico del cadmio.
–Ángel Ortuño.
28 de septiembre de 2009
Law abiding citizen
AUTOENCASILLAJE:
Guardias: atrápenlo
19 de septiembre de 2009
El nombre de este poema es el mismo que el de una canción de Gloria Trevi
Empacar la última caja es terminar
de cruzar un puente
o l v i d a r
la textura
de la lengua
Esta es tu ausencia:
una sandalia debajo de la cama
un paquete de toallas femeninas
una revista Vanidades de octubre
Ahora contengo las colillas
los sobres de chocolate Quik:
me pongo ropa para dos semanas.
He sabido de hombres
que se aferran por años a la punta de una mujer
mientras dios tira
desde el otro extremo
AUTOENCASILLAJE:
Nescafe nights
12 de septiembre de 2009
American sitcom
Se nos esconde algo
detrás de lo que no decimos
debajo
del aliento
Desde hace días
somos
más acotamiento rojo
que súperautopista
Durante la comida
escuchamos los cubiertos
la televisión sedante
De noche
te miro dormir y sé
que parpadeamos al momento de la foto
que no tuvimos momento Kodak
detrás de lo que no decimos
debajo
del aliento
Desde hace días
somos
más acotamiento rojo
que súperautopista
Durante la comida
escuchamos los cubiertos
la televisión sedante
De noche
te miro dormir y sé
que parpadeamos al momento de la foto
que no tuvimos momento Kodak
AUTOENCASILLAJE:
Poliéster
1 de septiembre de 2009
El origen de la tormenta: de la vez que Los Kinkín Fonsecas y el Gringo Castro destruyeron una habitación de hotel en Dublín

[Kikín Z apaga el despertador a las 8 y decide dormir otros 15 minutos. Sueña que la mujer con la que sale actualmente, coge con dos hombres frente a él, mientras hablan de cosas triviales.
Z siente la necesidad de hacerles daño a los tres, sobre todo a ella, pero no puede moverse. No puede gritar, su voz sale de la garganta en un tono neutro, afeminado.
No puede cerrar los ojos. Logra despertarse a las 8:04.
Mientras abre las llaves de la regadera, decide no volver a llamar a la mujer del sueño, no volver a dormir 15 minutos más.]
Fragmento del artículo central de la edición de febrero, 2014, de Rolling Stone Magazine.
[…] circulan fuertes rumores sobre la posible desintegración de la internacionalmente famosa banda de post-grunge-progresivo-vegetariano, “Los Kikín Fonsecas y el Gringo Castro”. Fuentes cercanas a la banda sostienen que sus integrantes se han dividido en dos facciones: alcohólicos y drogadictos. Al parecer el conflicto se originó por el descenso al segundo lugar de Billboard 200, de su más reciente álbum, “El almohadón del pumas y otros cuentos”, después de haberse mantenido en el primer puesto durante 741 semanas. Los alcohólicos culpan de esto a los drogadictos, los drogadictos culpan a las mujeres.
[Kikín V piensa que sólo tiene que aguantar hasta que todo termine y se aferra con fuerza al respaldo del asiento. El auto gira por tercera vez y el espacio entre el techo y su cabeza se reduce cinco centímetros. El mundo es una mezcla de amarillos, grises y ocres que colapsan y se mezclan. Maldice el cinturón de seguridad que no se puso, a la mujer que lo convenció de no viajar en autobús, a los imbéciles que salen a carretera sin saber manejar.
Todo se detiene. Kikín V sigue con cada músculo en tensión. Cuando se atreve a abrir los ojos, mira los minúsculos fragmentos de parabrisas que cubren su pantalón de pana. Piensa que parece un pez, piensa en escamas, piensa que se está muriendo, le parece lógico que un pez que está en el interior de una lata de sardinas aboyada en medio de la carretera esté muerto. No se escucha nada. V piensa en Big eyed fish de Dave Mathews. No se escucha nada. Después de un tiempo (V no entiende de tiempos por el momento) voces, sirenas de ambulancia.]
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