epígrafe

Jesús es la respuesta
siempre y cuando
la pregunta no sea
cuál es el peso atómico del cadmio.

–Ángel Ortuño.

22 de julio de 2009

Cerebellar ataxia






En las televisiones de plasma del departamento de electrónica, hay una escena de Crepúsculo donde uno de los vampiros muerde a una mujer.
Junto a mí, una señora de unos setenta años mira la pantalla fascinada.
Cuando el vampiro termina de alimentarse y se retira, la cámara hace un close up a la cara de la mujer, los párpados cerrados se abren de golpe y las pupilas, ahora moradas, emulan las de un gato.
La señora voltea a verme. –Los vampiros no existen –dice–, pero si existieran, no habría narcos.
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Actualización de la serie Malcolm in the middle al 2015:

Jamie pasa todo el día en internet viendo pornografía.

Dewey tiene el aspecto en general de haber salido de una clínica de rehabilitación o de necesitar una con urgencia. Despacha más de dos cajetillas diarias, vive en Los Angeles.
Le tiene temor reverencial a los hornos de microondas, se emborracha noche tras noche delante del piano sin pulsar una sola tecla.
No ha podido componer algo decente en dos años.

Malcolm fue uno de los pilares de una compañía farmacéutica importante hasta que se enamoró de una mujer y defraudó a la empresa por más de medio millón de dolares. Fue descubierto, pasó 6 meses en una correccional y ahora trabaja cómo gerente en un bar de karaoke en Dakota del sur.
Para asistir al cumpleaños de su madre, Malcolm ha violado su libertad condicional durante tres años consecutivos.

Reese se ha casado y divorciado varias veces, es asesor vocacional de la misma preparatoria en que estudió con sus hermanos. Es pasivo agresivo con sus superiores y colegas, y siempre que tiene oportunidad, trata de persuadir a los estudiantes para que abandonen la escuela y suban al primer barco que vaya a Asia. Sigue pensando (aunque morirá antes de admitirlo) que las nubes son “gatitos del cielo”.

Francis sigue casado y se dedica a importar electrodomésticos de manufactura china.
A veces se despierta en mitad de la madrugada convencido de que está teniendo un infarto y tarda quince segundos (los más largos del mundo) en convencerse de que no pasa nada.

Hall duerme en el sillón de la sala con la televisión encendida. Lois y él no se han hablado en años. Ella usa lo que le queda de energía para hacerle a Jamie la vida imposible y él se desliza en silencio por los días que se suceden idénticos desde que se retiró. Cuando despierta, mira una mancha de humedad en el techo durante horas e imagina que así se ve el rostro de dios.

Por las mañanas, Lois pone el radio a prueba de agua que Francis le envió en navidad, escucha canciones de los sesenta.
Cuando termina de bañarse, cierra el agua caliente y deja que el chorro helado se estrelle contra su cuerpo hasta que se le entumen los dedos de los pies.
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La mujer de las medias negras termina de bailar y vuelve a ponerse la tanga. Baja de la pista y camina hacia nuestra mesa. –¿Me invitas una copa? Niego. No traigo dinero. Ella toma una de mis rastas y se la pone entre los pechos.
–Me llamo Nirvana –dice y se sienta en mis piernas–, pero no por la banda, sino por el vudú.
Sonrío y le digo que pida lo que quiera.

14 de julio de 2009

Y su cabello era rojo como las llamas del infierno




-2000
El bar tiene un tapanco de madera y las mesas suficientes. Me gusta más la parte de arriba.
La cubeta con seis cervezas cuesta ochenta pesos, la botana veinticinco y la propina es obligatoria. El Sik y yo pedimos dos campechanas de Indio, Lagger y Sol, y hablamos sobre el futuro.

-2009
Quiero tumbarme los dientes a golpes para que dejen de doler, para que dejen de ser un cenicero sucio.
Jorge y Rodrigo me ayudan a bajar las últimas cajas. La casera me mira mientras cruzo el patio. Con una señal de la mano le indico que volveré para entregarle las llaves y llevarme lo que queda.
Nunca nos veremos de nuevo.

-2000
Ponen a Los heroes del silencio, a Caifanes, a los Cadillacs.
El Sik y yo cantamos y golpeamos la mesa al ritmo de las percusiones.
Cuando suena Soda Stereo canto lo más fuerte que puedo.
-La voz de Cerati me sale bien. Digo.
El Sik asiente con la cabeza o está haciendo headbanging.

-2009
Vuelvo a tocar el timbre. En la banqueta de enfrente hay tres coches cargados hasta el techo con mis pertenencias. Javier no está. Las muelas vuelven a doler. Javier no está. Me trago dos Saridones en seco. Javier no está.
Marco al celular. Su llamada será transferida al buzón.
Jorge y Rodrigo me miran desde los coches, ninguno quiere preguntar qué haremos, saben que no lo sé.

-2000
La mamá del Sik nos recogerá en el centro de Coyoacán. Mientras llega, nos sentamos en las jardineras, hablamos de las mujeres que vimos y a las que casi nos atrevimos a abordar.
Ya en el coche tratamos de disimular la borrachera, decimos lo menos posible y miramos por la ventana.

-2009
Homero Simpson no era un retrasado mental al principio. Veo un capítulo de las primeras temporadas. Él y Marge se dirigen a un retiro espiritual para salvar su matrimonio.
En el camino se detienen a cargar gasolina. Homero aprovecha para comprar carnada de pesca mientras Marge está distraida. Los viejos de la tienda son tan intimidantes como el anciano que vive en medio de la carretera en No country fot old men.

-2000
Ella lo dejó puesto en mi grabadora antes de irse.
En el lado A está el Unplugged de Nirvana, en el B el Throwing Copper de Live.
Podría quedarme en una isla desierta con este cassette el resto de mi vida.

-2009
Homero ha vencido al General Sherman después de dos días de lucha. Ahora lo lleva hasta la orilla mientras canta We are the champions.
Marge lo espera en el muelle con los brazos cruzados. Lo acusa de estar más interesado en pescar que en salvar su matrimonio.
La muela empieza a punzar y el dolor llega hasta el oido. Mientras voy a buscar hielo, pienso que a Homero le va mucho mejor ahora que es un idiota.

-2000
Leo el nuevo comic de Spawn mientras la espero en un Sanborns.
Sé que no va a llegar. Cuando termino de leerlo, salgo a la calle sin comprarlo.
Estamos a veintiseis grados y yo traigo puesta una gabardina de piel que no pienso quitarme. La gente tiene que saber que algún día seré un rockstar.

-2009
Por fin tengo cita con el dentista. Me duele el estómago por los analgésicos, en dos días, después de que me saquen la muela, tendré que ocuparme de eso.
Antes de irme a trabajar miro la fecha en el celular.
Hace nueve años era viernes.