
Hombre soltero de 27 años, busca Marla Singer/Mallory Knox que guste de susurrar palabras sucias al oído en noches cerradas como la asfixia; para saltar de cabeza a un precipicio, para ver arder el mundo desde la azotea de un edificio de cinco pisos y recorrer carreteras larguísimas buscando un pueblo sin policías.
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Porque uno no sabe dónde está sepultado lo que duele
Porque desolación es la pintura blanca escarapelándose de la pared
Porque tu ropa estaba en bolsas de plástico cuando llegué de la oficina
Porque quiero salir a buscar mujeres y mirarlas y apretar los dientes
Porque paso las tardes de los sábados tirando los condimentos del refrigerador
Porque por primera vez en años me da miedo que se haga de noche
Porque en la escalera hay una mujer que huele como tú
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La luz de la cocina escarba las cajas que quedan abiertas, se detiene sobre las tapas de queratol verde de libros pesadísimos.
El hombre del quinto piso ha cargado con ellos durante cinco mudanzas y no ha leído ninguno. En todos los lomos el nombre de su padre en letras doradas. Alguna vez ha ojeado los folios escritos a máquina, las palabras en navajo y raramuri.
El hombre del quinto piso marca la caja con rojo para no perderla, escucha pelear a sus vecinos por última vez y la noche se le viene encima como una pared de ladrillos.